BAILAR PARA VIVIR SABROSO: EL IMPACTO DE LA DANZA EN EL BIENESTAR

María Regina Ortiz García Alonso

La literatura académica sobre danza y bienestar ha crecido de manera notable en las últimas décadas, impulsada principalmente por el interés en intervenciones no farmacológicas para la salud física y mental. Abundan, por ejemplo, los estudios que destacan los beneficios de la danza para la regulación emocional, la reducción del estrés, la salud cardiovascular o la prevención del deterioro cognitivo, como muestran los meta-análisis recientes de Koch et al. (2019) y las investigaciones neurorehabilitativas de Teixeira-Machado et al. (2019). Sin embargo, este campo presenta una paradoja fundamental: mientras que la danza es un fenómeno encarnado, intersubjetivo, situado y atravesado por significados culturales —tal como la fenomenología del cuerpo ha insistido desde autores como Merleau-Ponty (2012/1945), hasta contemporáneos como Sheets-Johnstone (2011, 2018)— una gran parte de las investigaciones existentes la abordan desde enfoques positivistas centrados en variables aisladas y fácilmente cuantificables. Esta perspectiva tiende a restringir la comprensión del fenómeno dancístico y fácilmente refuerza concepciones reduccionistas del bienestar, poco sensibles a las prácticas corporales comunitarias que configuran y sostienen la vida afectiva y simbólica de múltiples sociedades.

Tipo de documento: Tesis de maestría

Formato: Adobe PDF

Área de conocimiento: HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA CONDUCTA

Campo disciplinar: PEDAGOGÍA

Nivel de acceso: Acceso Abierto

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