Enajenación y (de)subjetivación mercantil: trabajo, consumo y subversión
La enajenación capitalista es un proceso de separación. La vida y el capital se presentan en un antagonismo irresoluble. Cuanto más se valoriza un proceso productivo, los productores pierden más su propia autonomía. Marx lo expresó en sus Manuscritos del 44: “el obrero es más pobre cuanta más riqueza produce […]. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas” (105); las cuales, tras pasar por la producción capitalista, se presentan como mercancías. La mercancía toma la forma separada de la enajenación. En ella el valor de uso está dominado por el valor de cambio. Sus cualidades concretas se vuelven contingentes en el proceso de producción. Una mercancía puede ser esto o aquello, servir para una cosa u otra, o estar dirigida a un grupo de compradores o a otro muy distinto, sin que nada de eso intervenga en el movimiento fundamental del proceso. La mercancía expresa la enajenación de la producción en tanto que lo importante es que a través de ella el capital se reproduce y se incrementa, mientras que la vida humana decae y se desvaloriza. Por eso, para Marx la mercancía no es un objeto más del mundo material, sino que es la estructura elemental de la sociedad capitalista.
Tipo de documento: Tesis de maestría
Formato: Adobe PDF
Área de conocimiento: HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA CONDUCTA
Campo disciplinar: ANTROPOLOGÍA
Nivel de acceso: Acceso Abiertoo
- Colección Tesis Posgrado [3211]
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