| dc.description | Las áreas naturales protegidas (ANPs) constituyen una de las estrategias más importantes
para la conservación de la diversidad biológica y de los servicios ecosistémicos, cuya función
principal es proteger la biodiversidad frente a la degradación del hábitat generada por las
actividades humanas (Díaz et al., 2006; Magurran y McGill, 2011; Cruz-Elizalde et al., 2015;
Cruz-Elizalde et al., 2018).
En Morelos existen 14 ANPs, cinco federales, siete estatales y dos municipales que en
conjunto protegen 118,443.32 hectáreas de vegetación (Gonzales-Flores y ContrerasMacbeatch,2020). En estas áreas se ha registrado la presencia de diversas poblaciones de
vertebrados, entre ellos los reptiles, que cumplen un papel relevante en los ecosistemas al
consumir grandes cantidades de insectos y servir de alimento para aves, mamíferos e incluso
a otros reptiles (Cortés et al., 2015; Aguilar et al., 2020). A la fecha, en Morelos se han
registrado 101 especies de reptiles, de las cuales el 63 % habitan en áreas de selva baja
caducifolia (SBC) (Castro y Bustos, 2006; Castro y Bustos, 2016; Arenas-Moreno, 2010;
Bolaños, 2013; García et al., 2014; Balcázar, 2014; Lemos & Smith, 2020). Sin embargo, las
selvas bajas caducifolias (SBC=bosque tropical caducifolio Rzedowski, 2006) son de los
ecosistemas con las mayores tasas de cambio de uso de suelo por impacto humano (Dirzo et
al., 2011; Hansen et al., 2013; Murphy y Lugo, 1986; Beltrán-Rodríguez et al., 2018). | |